claro q si..bien dicho marlon..jaja aunq no te conozco..ni tu a mi...ya sabes...jaja pero ssssh q solo yo le puedo decir eso...dejamelo tranquilito q asi m gusta...
qui hubo gordo todo bien, oe feliz cumple, un poco atrasado pero bueno, mijo enviame tu numero de cell te estuve llamando al que tenia no se si cambiastes, bueno pila brother estamos hablando
entenaria costumbre de los nativos de la zona norte de la provincia en la cual, luego de la fecundación, la mujer promete fidelidad y respeto incondicional al hombre a fin de mantener su integridad física y psicológica. Esto paralelamente al compromiso de dejar su legado en tantos hijos cuantos el hombre desee (con ella). El acuerdo es sobreentendido, aceptado, preestablecido e inamovible, y este no necesariamente va acompañado de una ceremonia mayor al consumo de licor con los llamados “compadres”, preferiblemente de alguno cuyas propiedades físico-químicas permitan, aparte de embriagarlos, encender motores pequeños. Durante el matrimonio, considerado uno de los mas exitosos, puesto que por lo general dura toda la vida, la mujer se dedica a la cocina y a la crianza de los hijos, quienes normalmente oscilan entre los cinco y los diez. Por su parte el hombre, quien trabaja la tierra, en su tiempo libre busca recrearse sexualmente con las vecinas y amigas de la mujer, a las cuales casi siempre embaraza, puesto que se rehúsa a aceptar y utilizar cualquier tipo de ayuda gubernamental y/o institucional para la planificación familiar (léase preservativos, píldoras anticonceptivas, entre otros). Este estilo de vida sigue su curso durante aproximadamente cuarenta años. Es entonces cuando los papeles se revierten y empieza una época de matriarcado. El hombre, ya senil y desgastado se vuelve una especie de bulto humano fácil de manipular a las manos de una mujer entre quince y veinte años mas joven, y quien además para ese entonces ya debe haber sobrepasado los 150 kilogramos de masa corporal y maneja muy bien los cuchillos, rodillos y todo tipo de utensilios de cocina corto punzantes y pesados. La vida conyugal permanece así hasta que los muerda una culebra venenosa, haya un deslave en la montaña, o cualquier otro tipo de factor ajeno a nuestro conocimiento que determine que la muerte los separe.